Entrevistas
EL SHOW MAS POPULAR DEL VERANO ROCKERO
Luna plateada y mar de piojos
Mardel
se inundó de remeras, los fans votaron sus temas favoritos
por internet, la banda armó un show de clásicos.
Sobre la multitud Micky, el bajista, dice: "Desde arriba
ni se ve..."
Casi ninguno de los más de 15 mil debe haber podido. La
mayoría porque la excitación veraniega sumada a
la típica tensión pre-show concentraba la atención
en el escenario. Otros porque entre las bengalas y el "Que
salga Ciro y todo el año es carnaval" era mejor entregarse
a la fiesta. Algunos porque, sencillamente, era su primer show
y querían estar atentos al ritual: banderas, corridas...
Pero durante esos quince minutos en los que se apagaron las luces
y la banda arrancó con "Te diría" el clima
daba para relajarse, sentirse un poco ajeno a tanta euforia y
mirar: el piojito que simboliza al grupo ahora es plateado y con
forma de Luna y a pocos centímetros arriba de él
la luna brillaba casi a propósito. Sí, durante el
día había estado feo pero para el primer recital
post-edición de "Huracanes de luna plateada",
al aire libre, el cielo se despejó.
Así
son las cosas para una de las dos banda más convocantes
del rock actual (compitiendo récord a récord con
La Renga y atentos al crecimiento de Bersuit).
No hace falta
repetir eso de la gran comunicación con su gente del showman
Andrés Ciro (cada vez más cantante, como quien quiere
una carrera duradera, no un éxito fugaz), ni insistir con
el colorido de las banderas de los barrios, ni sorprenderse con
que hubo una murga en escena (esta vez, una marplatense). Porque
sí, el ritual piojoso tiene su riqueza en repetirse a sí
mismo.
"La gente
se renueva y es un incentivo. A medida que avanza tu carrera,
tenés más temas para elegir y siempre hay algún
descontento", dice Micky Rodríguez, el bajista, en
el after-show marplatense. Entonces la modalidad es clara: no
importa tanto el "nuevo disco": hace tiempo que la banda
arma su shows mirando para atrás, rescatando viejos temas.
Es más, para este show el grupo recibió votos vía
mail en su página para armar la lista de tema y los cuatro
más votados (entre 19.123) fueron "Te diría"
(1.506), "Muy despacito" (1.322), "Cruel"
(1.224) y "Los mocosos" (1.172), todos de los primeros
tres discos y los últimos dos de "Chactuchac",
el debut de 1992. Y ése es el secreto piojo: nuevos y viejos
fans quieren sentirse parte de toda la historia del grupo y le
exigen a la banda no abandonar los rocanroles ni las baladas fundacionales.
Y nada de hits...
Más
relajado, Micky (que del hotel donde pararon se fue a visitar
a su vieja que vive en La Feliz) reflexiona sobre los piojitos
estreno, los muchos que en Mardel vieron el show por primera vez:
"Es alucinante, hay como una nueva generación. Pero
desde arriba ni se ve. Es como una masa".
Suplemento Sí! - 31/01/03
Andrés
“Ciro” Martínez, un líder especial
Germán
Arrascaeta
Cosquín.
Los Piojos están consustanciadísimos con el Cosquín
Rock, cuya tercera edición cierran esta noche, a partir
de las 22. Andrés “Ciro” Martínez y
los suyos se pasean por el backstage de la Próspero Molina
para, a su turno, ver shows de bandas afines y otras no tanto,
animar peleas de contacto y piropear promotoras de la marca de
cerveza que patrocina el evento. Así, Los Piojos parecen
colegiales de vacaciones antes de dar un gran golpe, un golpe
sobre el que Martínez habla con La Voz del Interior.
“Vamos
a hacer un show con todo lo caliente que pueden dar Los Piojos.
Quizá hagamos uno o dos temas nuevos y tendremos uno o
dos invitados, todavía no confirmados”, dice el compositor
que aminoró su capacidad de hacer canciones por imperio
del éxito. Sobre esto también se explaya en el diálogo:
–¿Temas
nuevos? ¿Acerca de qué?
–Diferentes
enfoques sobre lo que pasa y algunos estados de ánimo.
Por ejemplo, venimos tocando una canción que se llama Al
desierto, que plantea algo bien personal, y Dientes de cordero,
donde siento posición sobre lo que pasó en diciembre
de 2001. También solemos tocar otra que se llama Motumbo,
en la que hablamos sobre la necesidad de romper con las cosas
que nos mantienen en un lugar en el que no nos gusta estar.
–¿Y
esa es una toma de posición del grupo?
–No,
no. Es apenas una historia general.
–A propósito
de reuniones e invitados, ¿puede el público fantasear
con que se junten con La Renga?
–Y,
sí... siempre y cuando aparezca Chizzo, que no lo vi. Estuvimos
con “Tanque” y “Tete”, pero no hablamos
nada. No hay nada preparado pero, si se da, sería un placer.
–Como
haber cantado “La rubia tarada” con Las Pelotas, supongo.
–Sí,
saldé una cuenta con eso. Lástima que apenas fueron
unos cuatro minutos. Muy cortito.
–En
una entrevista reciente, planteabas que el bienestar conspira
contra la inspiración. Teniendo en cuenta que Los Piojos
es una banda exitosa, ¿cómo vas a hacer para crear
de ahora en más?
–Sí,
somos una banda exitosa, nos va bien. Es así. Pero hay
cosas que no cambian en esencia, por más que la gente piense
que sí. No es tan grave el bienestar, en realidad, porque
nunca me ha desconectado de lo que pasa. Ahora ando en auto y
no puedo ser un anónimo por la calle, pero hay otras formas
de mantener la capacidad de observación.
Lo que viene
–¿Va
a haber un disco de Los Piojos en el 2003?
–Sí,
estamos laburando en eso.
–¿Qué
podés adelantar de esa obra?
–Que
lo voy a producir junto a Alfredo Toth y que todavía no
encontramos un enfoque determinado. Pero no nos cerramos a nada.
–¿Así
que Alfredo Toth fue el que introdujo el candombe en Los Piojos?
–En
esa nota (se refiere a una publicada por Página/12) se
le dio mucha importancia a esa cuestión de la murga, buscando
enfrentarme a mí con Dani (Buira, el ex baterista de Los
Piojos que hoy toca con Vicentico y conduce La Chilinga).
–¿Seguís
más interesado en Montevideo que en Londres o Nueva York?
–Insisto
con algo. Yo no me cierro a los estilos. A mí siempre me
gustaron los Stones, el funk y Rada.
–Sin
ánimo de hacer “Intrusos en el rock”, me gustaría
saber si estaría todo bien en el caso de encontrártelo
a Daniel Buira en camarines.
–Sí.
Personalmente, no tengo ningún problema con él.
No fue una situación simpática la que vivimos. Y,
en realidad, me gustaría no haberla vivido.
–En
estos tiempos mucho se ha hablado también de tu creciente
liderazgo. ¿Siguen Los Piojos siendo una banda democrática?
–Absolutamente
democrática. Los temas y enfoques se discuten entre todos.
El liderazgo se ejerce en otras cuestiones que no afectan a la
dinámica de grupo. Y si pintan desuniones o tensiones,
tienen que ver con cuestiones personales.
–¿Por
qué te quiere la gente, Ciro?
–Por
lo que hago y cómo lo hago. Es lo que se me ocurre decir.
Yo siempre dejo todo, aunque esto se lo tendrías que preguntar
a la gente.
–¿Se
puede hacer un Cosquín Rock sin Los Piojos? Lo pregunto
porque alguna vez se dijo que el festival les pertenecía.
–Totalmente.
Si no, el festival duraría sólo una noche.
La voz del Interior
Córdoba, Argentina, Domingo 9 de febrero de 2003
Los
Piojos: Picor blanquiceleste
Absolutamente
desconocidos en España, donde apenas se encuentra algo
de su discografía publicada, y capaces de llenar estadios
de 50.000 entradas en su país, Los Piojos andan de gira
por aquí entre la indiferencia más absoluta del
aficionado local y el delirio de la colonia argentina aquí
establecida. Apenas algún nativo andaluz, camareros aparte,
era la excepción en una sala abundantemente nutrida con
proliferación de camisetas de fútbol blanquiceleste
y multitud de carteles de ánimo y, a la vez, de identificación
en la distancia. Público que se había desplazado
de toda Andalucía a pesar de ser domingo por la noche,
y sumaban una cantidad muy superior a la que acude al mismo sitio
para consagrados tipo Loquillo, Barricada o Siniestro Total. Además,
cuyo comportamiento difícilmente tiene parecido con el
de por aquí ya que entrega tan absoluta, incondicional
y completa no suele ser frecuente acá, como tampoco la
manifestación tan extrovertida de alegría o la ostentación
tan jubilosa de colores patrióticos. Todo un espectáculo.
Los Piojos
no se escapan al adorable denominador común de los grupos
de aquel país, con una historia riquísima en lo
que afecta al rock and roll: el regusto por la melodía.
Con doble percusión y tres guitarras por banda, bajo y
teclados, el grupo pude atacar cualquier forma sonora, y lo hacen,
desde el rock and roll más clásico, blues, tango
(nada menos que una adaptación del ‘Yira-yira’
de Discépolo), reggae o desarrollos hard y casi sinfónicos,
que la ausencia de complejos y servidumbres es otra característica
de los músicos porteños, capaces de todo. Ni que
decir tiene que el público se las sabia y cantaba todas,
alguna como letanía litúrgica a capella en ausencia
del grupo y otras hasta antes de empezar a modo de coro de bienvenida.
Piezas empaquetadas en formato pop en las que el grupo se da relevos
ya que, además del solista principal, todos cantan, lo
que permite armonizar los temas de muy diversas maneras ahuyentando
cualquier atisbo de repetición. A unos oídos españoles
Piojos puede recordarle buena parte de las formaciones de powerpop
de los años ochenta, cuando una buena melodía valía
su peso en oro y las canciones intentaban que todo el año
fuera sábado noche, “entrañable chaval -como
cantaba el bonaerense Moris- porque la vida está bien aunque
el mundo esté mal”. Filosofía de supervivencia
intemporal e internacional que los Piojos también trasportan
entre continentes como una plaga de optimismo picajoso. Y mientras
hay picor, hay vida.
Octubre de 2003.
Los
Piojos en Nueva York
La agrupación
argentina Los Piojos se presentó en Nueva York en los pasados
meses para presentar su último disco, "Verde Paisaje
del Infierno". Su música combina los sonidos rioplatenses
del tango, el candombe y la murga con rock, creando así
una atmósfera muy particular.
Desde sus
humildes comienzos en incontables bares de la zona Oeste del Gran
Buenos Aires, hasta esta primera gira internacional que los llevará
a distintas ciudades de Estados Unidos y Canadá, Los Piojos
supieron atraer grandes cantidades de público, llegando
a tocar frente a más de 100.000 personas en la ciudad de
La Plata, en Argentina. De sus comienzos, sus influencias y su
decisión de ser independientes, hablamos en esta nota,
en las palabras de Andrés Ciro, vocalista y líder
de la banda.
Ustedes empezaron
en 1987, pero tardaron cinco años en sacar su primer disco,
por más que llenaban todos sus shows. ¿Por qué
fue eso, fue desición propia? Fue porque nos moviamos de
forma independiente, además era una época difícil,
la Argentina estaba pasando por una hiperhinflación. Después
nos conoció un manager, y grabamos un disco que pagó
ese manager, y nosotros se lo fuimos devolviendo de a poco, asi
que ese primer hijo lo bancamos nosotros, y fue "Chac tu
Chac". Este disco salió en 1992. Después de
esto fue todo paulatino, y de ahí siempre fuimos creciendo
en cuanto a público.
En 1996 sacamos
"Tercer Arco", que se hizo un poco más masivo,
ese fue el tercer disco, pero ya veníamos tocando para
unas 2.500 personas, hacíamos presentaciones viernes, sábado
y domingo, en un lugar de 800 personas, y dejábamos gente
afuera. Cuando salió "Tercer Arco", nos hicimos
más populares y llevamos todavía más gente
que antes. Los Piojos fueron apadrinados por Los Redonditos de
Ricota, una banda de culto en Argentina. ¿Cómo llegaron
a conocerlos? Fue una vez que el baterista de los Redondos tocó
con nosotros en un bar. Les gustó como sonamos y nos votaron
como banda del año a fin de ese año, cuando ni siquiera
teníamos un álbum editado. ¿De dónde
nació la idea de crear su propia discográfica llamada
El Farolito, en lugar de firmar con una compañía
internacional? Fue para poder sacar nuestros discos, con toda
la libertad, y estar a cargo de toda la producción.
En el sello
no grabamos a otras bandas simplemente nosotros. Siendo independientes,
¿cómo hacen para lanzarse en Latinoamérica?
Bueno, recién estamos empezando acá en Estados Unidos.
Ya habíamos venido una vez con un contrato que hicimos
con la discográfica Universal para México y Estados
Unidos. Y después se va dando, los contactos que se van
haciendo, y así se empieza a mover la rueda. Hubo un momento
en que pensábamos entrar a Perú o Venezuela, pero
se pinchó. Lo que pasa, creo, es que la música que
nosotros hacemos no es rock latino, no es una música que
pienso se escuche mucho en Latinoamérica. Si nosotros la
pegamos, bien, pero no vamos a cambiar nuestro estilo para complacer
el público.
El problema
más grande es que al ser independiente, los costos son
muy altos, si estuviesemos con una multinacional, ya estaríamos
presentes en toda Latinoamérica. ¿Cuáles
son sus influencias musicales más fuertes? Cuando empezamos
fueron los Rolling Stones, Led Zeppelin, el Negro Rada, León
Gieco, Bob Marley, James Brown, el tango, un poco de todo lo clásico.
En este último disco, "Verde Paisaje del Infierno",
hubo un cambio de sonido ya que cambiamos de baterista, también
Ricardo Mollo, guitarrista de Divididos, nos ayudó en los
arreglos de las guitarras, yo hice la producción artística
del disco, incorporamos un sonido de teclados más presente,
un percusionista, y suena bien distinto a las otras producciones.
Pero en general, no nos lo proponemos, el sonido sale de la interacción
de la banda cuando ensayamos, y según lo que vamos escuchando.
Por ejemplo
ahora estamos escuchando Morphine, Madness, David Bowie, los Rolling
Stones como siempre, Massive Attack, y en Argentina, Escabeche,
que es una banda de ska que recién está saliendo,
Divididos, Riff, Las Pelotas, La Renga. ¿Cómo nacen
los temas de la banda, todos los temas los escribes tú?
En general yo hago las letras y las melodías, pero no hay
una fórmula estricta. Ahora cada uno está componiendo
más, y todos vamos aportando cosas a un tema. ¿Ya
están preparando el próximo disco? Si, recién
ahora nos pusimos a trabajar los temas, porque estuvimos todo
el año tocando. Y nos gustaría sacarlo para fin
de año, depende de cómo esté el país.
También
estamos pensando sacar otro disco en vivo, después de "Ritual",
con un recompilado de recitales hechos en la gira del año
pasado. "Ritual" fue nuestro primer disco en vivo en
1999, de unas presentaciones que hicimos en el clásico
estadio de Obras Sanitarias en Buenos Aires.
EL
CriTICO : Recital de Los
Piojos
Sábado 22/5 en el estadio de Vélez
Agustina (20) y Federico (19)
Otra banda: "Callejeros"
Estuvo mejor
que River, porque tocaron más temas viejos. "Como
Alí" con Mollo, una fiesta. Hicimos una ronda bien
cerca del escenario con mis amigos y bailamos sin parar. Un verdadero
ritual. Lástima que la entrada y la salida fueron un desastre.
María José (19) y Paula (24)
Otra banda: "La vela puerca"
Buenísimo
que tocaran tantos temas viejos, pero la verdad es que me quedé
con las ganas de "Ando ganas". Pappo estuvo demasiado
tiempo arriba del escenario y la gente perdió un poco la
euforia. ¡Ah! Me puso la piel de gallina "Maradó".
Fiorella (17) y Fernando (19)
Otra banda: "El bordo"
Arrancó
con el mejor tema ("Te diría"). La gente agitó
a full, como siempre, y Ciro manejó el show a su gusto:
sabe llevar a la gente. Los fuegos artificiales con "Babilonia"
y el público cantando "Tan solo", emocionantes.
Y los invitados se lucieron.
Suplemento Si
El
sabor de la revancha
MUSICA: IMPECABLE RECITAL DE LOS PIOJOS EN VELEZ
Tras un accidentado
River y un Cosquín a media máquina, la banda dio
lo mejor para un público encendido.
Guillermo Boerr.
Y todo el mundo saltando contento/porque allá afuera te
espera el país/ … /Emborrachar mi corazón/y
rebotar quiero yo (Los Piojos, Como Alí)
El show con
que Los Piojos reventaron la cancha de Vélez (más
de 45.00 personas), el sábado a la noche, tuvo cierto sabor
a revancha. Luego de los problemas de sonido que complicaron el
concierto en River, y del set a media máquina que ofrecieron
en Cosquín, esta vez salió todo a pedir de boca:
audio, luces y pantallas funcionaron bien, y la banda hizo lo
que mejor sabe durante poco más de tres horas casi ininterrumpidas,
en las tocaron los temas de sus seis discos en estudio, incluido
el último, Máquina de sangre. Y no sólo eso,
sino que van a repetir. Pero por la lluvia, el recital de ayer
ayer se pasó para el martes a las 19 (valen las mismas
entradas).
A las 20.20,
casi una hora después de lo anunciado, un Vélez
en el que no cabía un alfiler recibió con una ovación
a la banda de Palomar. Te diría y Desde lejos no se ve
encendieron a la multitud y también una cantidad asombrosa
de bengalas. Desde las plateas, muchísimos padres intentaban
contener a sus nenes y nenas… no sólo preadolescentes,
nenes y nenas de verdad.
Luego del
dúo de Ciro Martínez con Mimi Maura en Amor de perros,
un rugido se anticipó a lo que venía. Cuando el
líder de la banda colgó de su micrófono los
botines que el Diez le regaló a la banda, ya no cabían
dudas: iban a tocar Maradó.
El sonido
inicialmente tuvo algún problema de planos (las guitarras
de Gustavo Kupinski y Piti Fernández estaban un poco bajas),
pero el tema ya se había solucionado para el cuarto tema.
Cuando Ciro le cedió el micrófono a Piti (en Reggae
rojo y negro) y al bajista Micky Rodríguez (en Fijate),
todo funcionaba bien.
En Fumigator
reflotaron la vieja idea de los actores disfrazados de cucarachas
bailando en el escenario. Y para Canción de cuna aportaron
sus vocecitas las hijas de Ciro, Katia y Manuela. Los invitados
fueron recibidos con aplusos cerrados: Omar Mollo puso su voz
de vago de mil caravanas en Yira yira, Pappo se prendió
fuego en sus Blues del banquero y Descortés, y Ricardo
Mollo aportó su cuota de lirismo de guitarra en Morella.
El estadio
de Vélez latió cuando llegaron pegaditas El balneario
de lo doctores crotos y el hit Como Alí. El ritual indica
que llegado Finale, los miembros de la banda leen la infinidad
de banderas de su hichada y allí termina el show, así
que muchos emprendieron la retirada apenas empezó la canción,
pero… romper las propias reglas nunca viene mal, o al menos
así lo entendieron Los Piojos, que obligaron a muchos a
volver corriendo cuando, luego de la despedida, sorpresivamente
tocaron Babilonia, viejo caballito de batalla del grupo. Al fin,
se despidieron con un "hasta mañana, los que puedan".
Será hasta el martes, en realidad, pero Los Piojos tuvieron
su esperada revancha, y por partida doble.
Clarín 24.05.2004
¡A
la conquista de España!
LOS PIOJOS
TAN LEJOS, TAN CERCA
Es el Primer
Mundo, pero puede fallar. Faltan 10 minutos para que toquen Los
Piojos y las guitarras no llegan. Quedaron varadas en un vuelo
que los conectó desde Milán, donde tocaron para
la Fundación Pupi Zanetti. De ahí se trajeron las
remeras de dos jugadores del Piacenza que terminaron luciendo
Andrés Ciro y el guitarrista Tavo Kupinski. Porque, sí,
al final aparecieron las violas.
"Buenas
tardes, Argentina. Buenas tardes, España", saluda
Ciro en un orden de prioridades nada caprichoso. Aun así,
se esforzará en que lo entiendan todos. Sea anunciando
su electrizante versión de "Yira yira" como "un
tema muy popular en nuestro país" o gesticulando con
dotes de mimo muchas letras. O, en un momento donde la emoción
actúa como un manifiesto de identidad, la interpretación
de "Maradó".
Apenas ataron
los botines a la jirafa del micrófono, Ciro dijo que el
tema estaba dedicado "al héroe argentino más
glorioso, en este momento tan difícil". En situaciones
así, te olvidás de cualquier connotación
populista. Tan lejos de casa y con tanta energía puesta
al servicio de la causa, imposible evitar la emoción.
Suplemento
Si, 7 de mayo de 2004
Más
Entrevistas
|